Encontramos un grupo de agentes orgánicos animados o inanimados como los hongos, virus, bacterias, parásitos, pelos, plumas, polen, entre otros, presentes en determinados ambientes laborales, que pueden desencadenar enfermedades infectocontagiosas, reacciones, alergias o intoxicaciones al ingresar al organismo.
Como la proliferación microbiana se favorece en ambientes cerrados, cálidos y húmedos, los sectores más propensos a sus efectos son los trabajadores de la salud, curtiembres, fabricantes de alimentos y conservas, laboratoristas, veterinarios, entre otros.
Igualmente, la manipulación de residuos animales, vegetales y derivados de instrumentos contaminados como cuchillas, jeringas, bisturís, desechos industriales como basuras y desperdicios, son fuente de alto riesgo, otro factor desfavorable es la falta de buenos hábitos higiénicos.